martes, 14 de febrero de 2012

Ningunear a los sindicatos


        La crisis se lleva por delante muchas cosas, una de ellas el respeto a los sindicatos. Veamos las palabras de la señora Aguirre en noviembre pasado: "Lo que está claro es que para salir de la crisis hay que trabajar, que esforzarse". "Se acabaron los chollos y las mamandurrias", le dijo a los sindicatos, recordando que "mamandurria" es un "salario que se gana sin merecerlo, sin habérselo ganado", dijo, recordando a los liberados sindicales.
        Estas palabras de la Presidenta de la comunidad de Madrid tuvieron mucho eco en su momento, lo peor es que algunos trabajadores comulgan con ellas. Y los trabajadores que así opinan deberían ser conscientes de que si los sindicatos pierden fuerza se retrocede en el modelo de bienestar social.
         Sin organizaciones fuertes es imposible que las reivindicaciones lleguen a buen puerto, pero en este asunto, como en otros muchos, empieza a imperar la creencia de que los delegados sindicales son una pandilla de vividores que cobra sueldo sin trabajar.                       
     Somos un país de baja afiliación tanto a los partidos como a los sindicatos y solo recurrimos a los segundos cuando nos vemos con el agua al cuello. Así que es fácil menospreciar su labor y atacar a los representantes de los trabajadores porque dentro del panorama laboral son una minoría.
     En esa misma onda ha estado la nueva reforma laboral. Las organizaciones de los trabajadores han sido llamadas a posteiori y se les pretende dar consuelo diciéndo que en el trámite parlamentario se les escuchará. Sabe el gobierno que cuenta con una ventaja: en época de crisis hay miedo a hacer huelga y a manifestarse, por lo que la fuerza quedará sumamente reducida, así que ningunear a los sindicatos apenas va a tener coste para nuestros gobernantes y si no, al tiempo.

Escrito para La voz de Castelldefels