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sábado, 14 de octubre de 2017

UN PAÍS, CATALUNYA, QUE SE DEBILITA


Muchas son las personas que han visto el video del ex president de la Generalitat, Artur Mas, proclamando en un miting que los bancos no se iban a ir de Catalunya porque nosotros, los catalanes, representábamos el 20 % del negocio de los bancos: <>. Estas fueron las palabras de Mas en un acto celebrado en 2015.
A fecha trece de octubre sabemos que son 531 empresas que se marchan de Catalunya, un 0.08%, me apuntó una persona, es decir, según ella, una minucia. Visto en porcentaje eso parece, pero resulta que esas que se han ido han borrado de un plumazo todas las empresas que Catalunya tenía en el IBEX y ese 0’08% representa nada menos que el 40% del PIB de Catalunya. Es decir, se nos ha ido casi la mitad de la riqueza de este país llamado Catalunya.
Los hay tan inconscientes que dicen: ¡Qué se vayan!, como si al irse no se fuera a producir un efecto dominó en la pérdida de puestos de trabajo, en dinero que genera dinero y que mueve la economía, desde la pequeña tienda hasta las más grandes lo van a notar porque habrá muchísimo menos circulando. No digamos la pérdida de ingresos que se derivan de tenerlas aquí a no tenerlas.
Eso sí, hay que ser independientes por encima de todo: saltándose el reglamento del Parlament, el Estatut, la Constitución, a los letrados del Parlament y a la oposición. Parece dar por buena aquella temida frase de <>.

Pues nada, señoras y señores, cuando quieran conseguir algo sáltense las leyes, que el fin lo justifica todo.

Escrito para La voz de Castelldefels

lunes, 5 de noviembre de 2012

FUM, FUM, FUM





Perdonen ustedes, pero no estoy de mofa y tampoco es befa, se trata de la única expresión que se me ocurre utilizar para el despropósito que estamos viviendo.
La cadena SER hacía públicas unas cifras, según un estudio de la empresa demoscópica My Word, en las que se afirmaba lo siguiente: “La mitad de los españoles baja de clase social por culpa de la crisis. El grueso de los movimientos se produce entre los que descienden de la clase media a la clase media-baja. Tres de cada diez españoles aseguran haber sufrido este descenso. Un 10% adicional afirma haber pasado de la clase media baja a la clase baja y un 4% asegura que ha dejado de estar en la clase baja y se encuentra en una situación tan delicada que teme incluso caer en la pobreza.
Entre las clases altas y medias-altas también se han producido movimientos pero han sido mucho menores. Un 7% confiesa haber pasado de la clase media-alta a la clase media y apenas un 0,7% dice que ha abandonado la clase alta para pasar a la clase media-alta”.
Mientras todo esto sucede, hay quien plantea como punto primordial el acceso a la independencia de Catalunya esgrimiendo argumentos poco viables y enardeciendo a las masas compuestas por personas de toda condición que creen ser maltratados por un Estado que no les representa.
No discutiré el derecho de ningún ciudadano o ciudadana a querer independizarse de España, faltaría más, pero el intento de convencer a los ciudadanos con argumentos espurios no nos conducirá a buen puerto.
Como cada cual es libre de expresar su opinión, dejo aquí la mía. No me gustan los nacionalismos, ninguno, porque empequeñecen a los seres humanos. Me inclino por la apertura de mentes y fronteras en un horizonte federal que quisiera más próximo que lejano. Soy catalanista y como tal defiendo, promociono y amo Catalunya. No quiero independizarme de España con uno de esos argumentos crematísticos de “Es que somos los que más pagamos”, entre otras cosas porque no es verdad, somos los terceros que más pagamos, Madrid y Baleares nos preceden, y porque, también, entre otras razones, plantear, con la que está cayendo y a rebufo del lógico disgusto de los ciudadanos, la independencia de Catalunya me parece FUM, FUM, FUM.