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domingo, 19 de octubre de 2014

DESDE EL ASALTO AL CIELO, SIN CONSENSO, A LA CENTRALIDAD.

El más destacado líder de PODEMOS dice, sin ruborizarse, "El cielo no se toma por consenso, sino por asalto". Como frase queda bien, hasta impacta, pero ¿qué nos quiere decir? algo así como yo tengo la verdad y hay que hacer lo que yo creo que hay que hacer, tenga vuestro consenso o no. Además de mesiánico, el mensaje suena a autoritario.
Este nuevo grupo político, que tiene el respetable respaldo de un millón y medio de votos en las pasadas elecciones europeas, parece imbuído de la razón absoluta y su reunión de este fin de semana en el pabellón de Vista Alegre de Madrid, la concentración del mayor número de demócratas del país. Imagen un tanto engañosa, desde mi punto de vista. Son más demócratas que nadie porque recogen las aportaciones de sus "afiliados" y las llevan a una asamblea general, una asamblea compuesta por individuos que se representan a sí mismos.
El partido socialista, con todos sus defectos, con episodios de corrupción que no voy a negar, pero con 135 años de historia, hace décadas que recoge antes de sus congresos la opinión de los afiliados en asambleas democráticas y se incorporan a los documentos congresuales por la votación mayoritaria  de los representantes elegidos democráticamente en los territorios.
El partido socialista se define de izquierdas, y sus propuestas siempre van encaminadas a mejorar la situación de los más desfavorecidos y a equilibar la siempre desequilibrada sociedad.
Podemos, que quiere asaltar el cielo sin consenso, también desea borrar del mapa la definición de izquierdas y derechas, cosa en la que se asemejan a la derecha. Quiere conquistar el centro sin pasar ni por la izquierda ni por la derecha, sin definirse, vamos, y con ello arrastrar a todo el descontento del país, que es mucho, hacia posiciones pocos claras al respecto del respeto a la legalidad vigente.
Lamento decir que las llamadas a la desobediencia solo nos abocan a un precipicipio al que no creo que estemos preparados para saltar.
Dígannos en qué consiste su programa económico, digannos cuáles son sus propuestas sociales, digannos claramente cuál es su camino, al margen de tener uno o tres secretarios generales y en ese momento sabremos en qué parte del universo político están: derecha, centro o izquierda.