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miércoles, 7 de septiembre de 2016

LA IZQUIERDA Y LOS MEDIOS DE COMUNICACIÓN


La cadena SER ha despedido recientemente a un par de sus colaboradores, uno de ellos llevaba dieciocho años en una de sus tertulias. Toda empresa de comunicación está en su perfecto derecho de contratar a las personas que considera idóneas y de despedir de igual modo a quien no representa sus intereses. Sobre esta cuestión no tenemos nada que objetar. Otra cuestión es que la izquierda se está quedando sin medios que ejerzan el equilibrio necesario en la opinión pública.
Es alarmante que los cuatro diarios más leídos de este país titulen de igual manera sus cabeceras ante la pérdida de la votación de Mariano Rajoy como candidato a Presidente y culpen a Sánchez por ello. Es del todo extraño en el mundo de la política que la cabecera de los diarios la ocupe el primer partido de la oposición y no el candidato que pierde la votación. Este es solo un ejemplo del desequilibrio mediático que padece el país.
Como comentaba Manuel Rico en un artículo publicado tras su despido de la cadena radiofónica  la situación mediática es la siguiente: en un lado están las principales cadenas públicas y privadas de televisión, casi todas las radios, el 90% de los periódicos nacionales y provinciales y un sinfín de medios nativos digitales, desde los que están bien hechos hasta los que son bazofia empaquetada en formato de periódico. Y en el otro lado hay cuatro programas de tele en La Sexta y Cuatro, tres de radio y un puñado de medios digitales, la mayoría de ellos pequeños y con serias dificultades para alcanzar el equilibrio financiero”.

Este panorama deja sin voz a la izquierda y, sin duda, repercute en las opiniones que la ciudadanía recibe, e inclina la balanza hacia la derecha que es quien copa los medios de comunicación. La situación no es buena para el país porque todo aquello que no puede ser criticado o valorado desde un punto de vista diferente tiende a corromperse o convertirse en impune.


Escrito para LA VOZ DE CASTELLDEFELS

miércoles, 3 de febrero de 2016

EL VIVO MÁS VECES ENTERRADO

Pedro Sánchez Pérez-Castejón. Foto África Lorente
Hace un poco más de dos años me llamó la atención una persona que entrevistaba la periodista Àngels Barceló. No lo conocía de nada, pero los mensajes que lanzaba el entrevistado me sonaron bien. Explicó entonces que iba de un lado para otro de España, con su vehículo, dando a conocer un proyecto que creía renovador. Unos meses más adelante, aquella misma persona, empezó a ser conocida como uno de los candidatos a secretario general del PSOE, Pedro Sánchez Pérez-Castejón.
Contra todo pronóstico, porque sus otros dos contrincantes eran más conocidos que él, sobre todo Madina, el que muchos daban por muerto ganó las primarias en doce comunidades autónomas y con el 49% de los votos,  convirtiéndose en secretario general.
En las pasadas elecciones generales las encuestas auguraban al PSOE, con Pedro Sánchez como candidato, un tercer o cuarto lugar en los resultados, de nuevo se daba por muerto al personaje. Si bien es cierto que sacó los peores resultados de la historia, logró colocar a su partido en la segunda posición, muy lejos de los malos augurios.
Seguimos: su partido organizaba un comité federal en el que se esperaba que Sánchez fuera desautorizado a establecer algún tipo de pacto con alguna determinada formación, lo que de entrada, si era elegido como candidato a ocupar la Moncloa por el Rey Felipe VI, lo dejaba si no muerto, agonizante. Ese veto no se produjo.
Ahora, cuando escribimos el artículo, y con el riesgo que supone hacerlo sin saber el resultado de las negociaciones que empieza el ya designado candidato a Presidente del Gobierno, algunos ya le han augurado el funeral.
Cómo saldrá o cómo ha salido de este último embate, no sabemos, pero hay que reconocerle al personaje la capacidad de sobrevivir ante tanto augurio de muerte, resista o no este último.

Escrito para LA VOZ DE CASTELLDEFELS